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El CERN cambió de Linux para no tirar 2.200 ordenadores que funcionaban

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UNOVSUNO Editorial
··hace 9 días·schedule4 min lectura
El CERN cambió de Linux para no tirar 2.200 ordenadores que funcionaban

Renovar el hardware costaba unos 5,7 millones de euros con un 20 % de probabilidad de éxito. Migrar a Debian 13 resolvía lo mismo. Suiza, en paralelo, saca Microsoft 365 de 3.000 equipos públicos.

El CERN tenía 2.200 ordenadores que funcionaban perfectamente y un sistema operativo que había decidido dejarlos atrás. Renovar el hardware costaba unos 5,7 millones de euros. Cambiar de sistema operativo, no.

Qué ha pasado

El laboratorio europeo de física de partículas va a migrar más de 2.200 Front-End Computers —ordenadores industriales y sistemas embebidos que hablan con la electrónica que controla sus aceleradores— desde el ecosistema de Red Hat a Debian 13. El objetivo es tenerlos todos migrados antes de que acabe 2026.

El motivo no es una avería. Es un requisito de procesador. La etiqueta «x86-64» no describe un conjunto fijo de capacidades: hay niveles, y Red Hat Enterprise Linux 9 pasó a exigir como mínimo el nivel x86-64-v2, mientras que RHEL 10 subió el listón a v3. Los procesadores anteriores quedan fuera aunque sigan haciendo su trabajo sin un fallo.

Los números que decidieron

Cuando el CERN hizo el análisis de riesgo en 2023, la incompatibilidad dejó de parecer marginal: alrededor del 47 % de ese parque usaba procesadores del nivel x86-64 original, por debajo del mínimo de RHEL 9, y otro 17 % estaba en v2 y chocaba con el salto posterior a v3. Sumando, unos dos tercios de la infraestructura acabarían estrellándose contra el nuevo suelo de hardware.

Y estos equipos no se sustituyen desenchufando y enchufando. Están conectados a unos 17.000 dispositivos entre electrónica de control y equipamiento especializado, con del orden de 70.000 cables de por medio. La estimación interna para resolverlo por la vía del hardware rondaba los 5,4 millones de francos suizos —unos 5,7 millones de euros— e incluía rediseñar once placas, contratar a seis ingenieros y técnicos especializados, recablear racks y volver a validar el conjunto. La propia estimación calificaba de optimista una probabilidad de éxito del 20 %.

Los ingenieros lo resumieron en una frase que merece enmarcarse: «Solución de software para un problema de software».

No es un abandono, y no es un caso aislado

Conviene precisar el alcance: el CERN no se va de Red Hat. Los centros de datos y la computación de los experimentos siguen con RHEL y AlmaLinux. Lo que se mueve a Debian 13 —con soporte extendido hasta 2030— es esta parte concreta del complejo de aceleradores, donde el hardware es caro, específico y está previsto que dure mucho más que un ciclo de sistema operativo.

La misma semana, Suiza anunció un programa piloto para sustituir Microsoft 365 por software de código abierto en 3.000 ordenadores de empleados públicos, empezando por los que manejan datos sensibles. La Cancillería Federal destinó nueve millones de francos suizos a una primera fase que cubre el 7 % de la plantilla, con la meta de completar la migración en 2027 y, si sale bien, extenderla a los 54.000 puestos de la administración federal. Detrás está la ley EMBAG, que obliga a publicar el código fuente del software desarrollado por o para el Gobierno.

Son dos decisiones distintas —una es longevidad del hardware, la otra soberanía digital— pero apuntan al mismo sitio: quién decide cuándo tu equipo deja de servir.

Qué significa para ti

Aquí está lo aprovechable, y es directo. Si tienes un ordenador que anda bien pero no cumple los requisitos para dar el salto a la última versión de Windows, estás exactamente en el problema del CERN a escala doméstica: el hardware no se rompió, lo dejó atrás el software. Y la respuesta del CERN, con un presupuesto que tú no tienes y una infraestructura que no puede fallar, fue cambiar el sistema operativo en lugar de tirar la máquina.

Para un PC de casa o de oficina que solo navega, escribe y hace cuentas, una distribución de Linux con LibreOffice resuelve el caso y le añade años de vida útil. No es la respuesta para todo el mundo —si dependes de un programa concreto de Windows, de un juego con anticheat o de hardware con drivers propietarios, la migración duele—, pero merece la pena hacerse la pregunta antes de asumir que toca comprar equipo nuevo. Sobre todo ahora, con los precios de la memoria empujando al alza el coste de cualquier ordenador.

Si al final el reemplazo es inevitable, al menos que sea una decisión informada: vale la pena mirar qué ofrece cada equipo en la ficha y no en el escaparate.

¿Tienes un ordenador que funciona pero se quedó sin actualizaciones? ¿Le darías una segunda vida con Linux o prefieres reemplazarlo? Cuéntanos en los comentarios.

Fuentes

Fuente original: xataka.com

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